“La van a volver muy apegada a ustedes” Esa frase la he escuchado tantas veces con sus variantes pero siempre haciendo referencia al apego que tiene  Nabyl hacía papá y mamá; cuando los escuchó decirme eso me pregunto en silencio “Si no es apegada a sus padres, ¿entonces a quien?.

¿Es tan malo tener una hija apegada? Esta semana Nabyl nos ayudó a entender que no es malo, más adelante les contaré como.

Según el psicólogo John Bolwby, el apego infantil es una relación afectiva que se desarrolla en la infancia y el resultado del tipo de apego que desarrollemos hacia nuestros progenitores, se verá reflejado en nuestra vida adulta en la manera de relacionarnos con otros.

La psicóloga Mary Ainsworth describió diferentes tipos de apego.

-El apego seguro se desarrolla cuando los padres están al pendiente de las necesidades físicas y afectivas del niño, muestran cariño hacía el pequeño y le brindan apoyo; como resultado de esto, el niño tiene más confianza en si mismo, se atreve a explorar por su cuenta y sabe que cuando necesite de sus padres, ellos estarán ahí para atenderlo.

-El apego evitativo se da cuando las necesidades del niño son ignoradas frecuentemente, lo que genera que el pequeño se sienta abandonado y por lo tanto inseguro de realizar actividades por su cuenta pues sabe que no habrá respuesta de sus cuidadores cuando los necesite.

-El apego ambivalente sucede cuando los padres atienden ocasionalmente las necesidades afectivas y físicas del niño, al usar el abandono como amenaza para controlar al niño. El resultado de esto es que el niño reaccione con demasiada angustia o enojo a las situaciones que impliquen separarse de  padres.

¿Por qué te explico todo esto? Lamentablemente el desconocimiento de lo que es el apego seguro nos puede hace pensar que es malo tener hijos apegados a sus padres y  considerar que lo mejor para criar niños “independientes” es dejarlos que entiendan que la vida es dura, dejándolos llorar y que resuelvan sus necesidades completamente sólos.

Nosotros hemos intentado practicar crianza respetuosa y con apego seguro, con errores y aciertos pero siempre teniendo en cuenta que queremos criar una hija feliz. Muchas veces nos cuestionan sobre el colecho, porteo y lactancia materna,  hace meses yo pensaba en que los resultados de esto se verían reflejados algún día y ese día llegó.

Como en otros post lo he comentado, me dedico de tiempo completo a cuidar a Nabyl, así que básicamente no pasamos tiempo separadas. Hace unos días yo tenía que  salir de casa muy temprano para volver 10 horas después, nunca habíamos estado tanto tiempo separadas, nunca se había quedado con nadie, ni siquiera con papá,  durante tantas horas;  así que Andrés, los abuelos paternos y yo estábamos nerviosos  por cómo reaccionaría Nabyl, ¿Si llora? ¿Si pide chichi?. Le anticipamos durante una semana lo que iba a suceder, mamá saldría y ella estaría con los abuelos; llegó el día y nuestra hija no lloró, al despertar pregunto por nosotros y cuando le dijeron que habíamos salido pero que volveríamos, se quedó tranquila y al volver me recibió con un beso.  Debo admitir que sentí nostalgia, mi hija creció; pero también me dio alegría ver resultados positivos de su crianza.

Nuestra hija es aventurera, le gusta explorar e intentar hacer las cosas por su cuenta, cuando prueba hacer algo nuevo la escuchamos decir en voz alta “Sí puedes Nabyl”, así que efectivamente, espero que la estemos volviendo apegada a nosotros; que sepa que puede hacer las cosas sola pero que cuando algo no resulte como esperaba o necesite apoyo, mamá y papá estarán siempre para ella.

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