Mamá, quiero dormir sola

Colecho se define como compartir el espacio donde se duerme, ya sea la misma cama o la misma habitación. Colechar con los hijos es una práctica que si se lleva a cabo tomando las medidas de seguridad correspondientes tiene muchos beneficios para ellos y para los padres.

Anteriormente hablamos sobre nuestra experiencia colechando con nuestra hija y esta vez escribo sobre cómo parece ser hemos abandonado esa etapa.

El inicio del colecho

Cuando estaba embarazada, papá compró una cuna hermosa que se convierte en cama individual, nos pareció muy práctica en ese momento, hasta que empezamos a convertirla en un almacén de todo y nada, con el paso del tiempo se llenó de mochilas, juguetes, carreola, etcétera. Hace unos meses pensamos en que era necesario poner un colchón y adecuar el espacio para dejar de convertirlo en un almacén.

Así fue que el dia de reyes la abuela nos regaló un colchón, entonces pusimos manos a la obra y ordenamos la habitación de Nabyl. Nuestra idea era convertir ese desorden en un cuarto que probablemente sólo sería de juegos,  pues pensamos que  nuestra hija seguiría durmiendo  con nosotros; sin embargo, cuando Nabyl vio el resultado de ordenar todo, se emocionó tanto que nos dijo que esa era su cama y ahí iba a dormir ella sola.

Inicialmente pensamos que era solo la emoción del momento y que al llegar la noche nuestra hija nos pediría dormir con nosotros, incluso le dijimos que no era necesario dormir sola, que si quería podía acompañarnos. 

obra de Pablo Picasso

¿Ha terminado la etapa del colecho?

Para nuestra sorpresa, durmió de corrido esa noche y solo una vez despertó por leche y así han pasado 10 noches, incluso si le decimos a modo de broma que queremos que duerma con nosotros, se molesta y dice que no, que ella tiene su cuarto.

La primer noche no dormí, me la pase atenta por si lloraba, se caía o se movía mucho, con el paso de las noches he logrado conciliar mejor el sueño y descansar. Además, aunque continuamos con la lactancia, sólo hace una toma para dormir y el resto de la noche no pide más, alguna vez ha despertado para pedir abrazos pero no “chichi”.

Hace unos días salimos de viaje y durante esas noches dormimos juntas, al volver supuse que se había acostumbrado a dormir conmigo y que iba a pedir colechar nuevamente, sin embargo, desde que veníamos en camino nos dijo entusiasmada que su cama ya la estaba esperando.

Y así es como se terminó una etapa más, no sabemos si será pasajero y siempre estaremos dispuestos a compartir nuestra cama con ella. Estos días he recordado como algunas veces nos dijeron comentarios como que el colecho la haría demasiado dependiente de nosotros y que nunca lograríamos sacarla de nuestra cama, cosas que incluso yo pensaba que sucederían, y mi hija me dio una lección, su manera de decirme que ha crecido es pidiendo su propio espacio y disfrutándolo.

Algunas noches de colecho pueden parecer agotadoras, entre patadas y dormir a la orilla de la cama parece que nunca terminará y dormirá contigo hasta los 30. Pero tranquilos, el tiempo pasa tan rápido que cuando menos lo esperen sus hijos habrán crecido y pedirán dormir solos, entonces a pesar de amar tener espacio suficiente para dormir, extrañaras sentir esos piecitos en la cara o las manitas abrazándote durante la noche.

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Publicado por Mamá

Q.F.B. egresada de la Facultad de Química de la U.N.A.M.

Me gusta rollear por la ciudad (cuando hay tiempo).
¡Soy una mamá pro lactancia!

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